Mujer con niño y ordenador

En este artículo de Giuliana Viglione se analiza un último estudio de Megan Frederickson en la Universidad de Toronto, acerca de cómo las personas académicas están haciendo para gestionar la publicación de papers durante el COVID-19, especialmente en términos de intersección con el género; confirmando así su hipótesis de que las mujeres están quedándose atrás en dicho trabajo en relación con sus colegas hombres, debido a las tareas reproductivas de las que han de hacerse cargo.

Análisis de prepublicaciones

Para demostrarlo, usó los datos de algunos servidores de prepublicaciones para ver si las mujeres estaban publicando menos en comparación al previo estado de alarma. Así, comparó los nombres de la autoría de dichos artículos con los de la base de datos de la Seguridad Social de Los Estados Unidos. Las diferencias entre las prepublicaciones de hombres y mujeres eran ligeras, pero existían. Las limitaciones del análisis de nombres eran evidentes: se excluía a personas no binarias y aquellas con nombres no occidentales, y se malgenerizaba a otras. A pesar de ello, en una muestra tan grande se proporcionaban datos muy útiles respecto a la disparidad de género en la academia.

Nuevos proyectos

Otros estudios han encontrado resultados similares, incluyendo el registro de la menor proporción de nuevos proyectos de investigación iniciados por mujeres desde que la pandemia comenzó. Estas diferencias son aún más pronunciadas cuando se trata de autoría principal en comparación con coautorías. Este fenómeno tiene un impacto más visible a largo plazo, pues como afirma Cassidy Sugimoto, científica de la Universidad de Indiana, “el mejor indicador de una publicación es su previa publicación”.

Sesgo en el inicio de la carrera

Noriko Amano-Patiño, investigadora en la Universidad de Cambridge, ha señalado cómo en el ámbito económico la pandemia está afectando desproporcionadamente a investigadoras jóvenes. En este sentido, muy pocas autoras estaban trabajando en investigaciones acerca del COVID-19, siendo más difícil para ellas comenzar en nuevas áreas de investigación, especialmente las más jóvenes.

Responsabilidades académicas

Como señala Rosario Rogel-Salaz, socióloga de la Universidad de México, además del cuidado de sus retoños y labores domésticas, que aumentan en el sur global, las mujeres se enfrentan a otras barreras concernientes a su productividad, como el estar a cargo de familiares con enfermedades, tener más responsabilidades de enseñanza, ajustar su currículum a la instrucción online, entre muchas otras, lo que proporciona más tiempo a los hombres para escribir ensayos. Por todo ello, las universidades deberían de mitigar estas disparidades de género para acabar con las graves consecuencias que esta pandemia está teniendo en la academia.

 

Para más información, consulta el artículo original de ‘Nature’.

Imagen de Unsplash

 

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