El Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, proclamado por la Asamblea General de Naciones Unidas en 2015, se celebra anualmente cada 11 de febrero. La iniciativa promueve acciones para visibilizar el papel de las mujeres en la ciencia y despertar vocaciones STEM (Science, Technology, Engineering and Mathematics) en las niñas desde edades tempranas. La edición 2026 centra su atención en el sesgo de género en la inteligencia artificial (IA).
La brecha de género en STEM
Estudios recientes ponen de manifiesto que la brecha de género en el ámbito STEM no está relacionada con las habilidades digitales de las jóvenes sino con sus aspiraciones a proseguir estudios superiores y su desarrollo profesional en el área científico-tecnológico. Según Eurostat (2024), en la Unión Europea, el 68% de las jóvenes de 16 a 19 años posee competencias digitales básicas frente al 65% de los chicos. Sin embargo, los informes actuales confirman la existencia de brecha de género en estudios y profesiones del ámbito científico-tecnológico. La falta de confianza y persistencia en áreas STEM de las mujeres surge en primaria, se consolida en secundaria y condiciona la elección de estudios posteriores. En España, los datos del último informe Igualdad en cifras (2025), del MEFPD, reflejan este patrón.
En el ámbito profesional, los datos del Informe Global sobre la Brecha de Género (2024) constatan que, mientras que en profesiones no STEM la presencia de mujeres se acerca a la paridad, el 47,3%, en profesiones STEM solo el 28,2% de profesionales en activo son mujeres. La UNESCO, en el estudio “La tecnología en los términos de ellas” (2024), sitúa la brecha de género en Europa en la inserción en el mercado laboral, momento en el que solo un 25% de las mujeres que completan grados universitarios STEM, en los que la presencia femenina es del 35%, optan por el desarrollo profesional en este ámbito.
En el contexto educativo la falta de referentes femeninos históricos en los ámbitos científico-tecnológicos, unida al escaso reconocimiento de sus logros, el denominado “Efecto Matilda”, y a su exclusión de los libros de texto, constituye un obstáculo persistente. A ello se suma la limitada presencia actual de mujeres en puestos de liderazgo dentro del sector tecnológico. Estos factores, entre otros de índole sociocultural, contribuyen a que niñas y mujeres jóvenes no se perciban a sí mismas en estos roles en el futuro. Los estilos de enseñanza y los entornos del aula pueden afectar de manera diferente a niños y niñas, lo que pone de relieve la necesidad de enfoques educativos sensibles al género.
IA, sesgos y riesgos emergentes
En este sentido, la rápida expansión de la IA ofrece oportunidades educativas extraordinarias, pero también plantea riesgos. La IA no es neutral; los algoritmos aprenden de los datos, reproducen y en ocasiones amplifican las desigualdades y estereotipos sociales. Estudios de la UNESCO han mostrado que los modelos generativos describen a mujeres en roles domésticos hasta cuatro veces más que a los hombres. Por su parte, ONU Mujeres recoge los datos del informe del Berkeley Haas Center que afirma que el 44% de los sistemas de IA analizados presentan sesgos de género y un 25% combinan sesgos de género y raza.
Estos sesgos ocurren en distintas fases del desarrollo de los sistemas, entre otras razones, por el predominio de ejemplos masculinos, que reflejan estereotipos de género, en los datos del entrenamiento, la validación y la prueba, así como el predominio de hombres entre los principales desarrolladores de esta tecnología. El Informe Brecha de Género (2025) de OBS cifra en el 27% la presencia de mujeres en el ámbito laboral de la IA, reduciéndose esta cifra cuando se trata de roles técnicos, como ingenieras de software y científicas de datos.
La Ley de Inteligencia Artificial de la UE (2024), legislación europea de referencia en IA, advierte que, cuando estos sistemas no se diseñan ni se utilizan correctamente, pueden recortar el derecho a la educación y a la formación, así como el derecho a no sufrir discriminación. Además, pueden contribuir a perpetuar patrones históricos de discriminación, por ejemplo, contra las mujeres.
IA en educación
En materia de IA en educación, el estudio más reciente de la Comisión Europea, Generative Artificial Intelligence in Secondary Education (2025), ha analizado los usos, percepciones y riesgos de la IA generativa en cinco estados miembros, incluido España. El informe señala la importancia de fortalecer la alfabetización en IA, actualizar currículos y orientar al profesorado y alumnado en el uso responsable de la IA. Desde la UNESCO, las guías en la materia, alertan sobre el riesgo que conlleva la implementación de la IA en los contextos educativos, en relación con la amplificación de desigualdades y la necesidad de abordarla desde un enfoque ético y con perspectiva de género.
Evitar que estos sesgos de género se perpetúen y proyecten hacia el futuro pasa, como impulsa la iniciativa 11 de febrero, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, por educar con perspectiva de género en materias STEM, y fomentar la presencia femenina en el ámbito científico-tecnológico.
Participación en el 11F
El INTEF anima a la comunidad educativa a participar activamente en esta nueva edición del 11 de febrero. Un día para reflexionar sobre el sesgo de género en la IA y para continuar fomentando las vocaciones STEM en niñas y jóvenes mediante actividades que promuevan el pensamiento crítico y la igualdad.
En la web de la iniciativa puedes encontrar toda la información sobre esta edición, además de recursos, materiales y propuestas para trabajar en el aula con tu alumnado.

