Es la primera vez que se realiza un informe de estas características en España, que intenta medir la relación entre las mujeres y la innovación. Así, este ha sido llevado a cabo por el Observatorio Mujeres, Ciencia e Innovación, organismo adscrito al Ministerio de Ciencia e Innovación que fue creado a principios de 2019 y cuyo primer informe ha sido este, del que hablamos en este artículo. El resultado ha sido una publicación que pretende ser periódica y que monitoriza la situación y evolución de la (des)igualdad de género en el ámbito de la innovación, de forma análoga a la serie Científicas en Cifras.

“En esta primera edición de Mujeres e Innovación se pone de manifiesto que todavía queda mucho por avanzar para lograr la igualdad real entre mujeres y hombres en este ámbito. Los escasos datos disponibles que se han estudiado para poder elaborar este informe señalan notables brechas de género en el acceso a los recursos para el fomento de la innovación. Tenemos por tanto el doble reto de disponer de mayor información para elaborar este tipo de análisis, normalizando para ello la inclusión de indicadores de sexo/género en toda la información que se elabore para el seguimiento y evaluación de actividades, entidades, políticas y resultados de innovación; y, por otro lado, que las brechas de género identificadas se vayan cerrando progresivamente hasta el logro de la plena igualdad, lo cual va a requerir poner el foco en el problema para asegurar que las políticas y programas de fomento de la innovación integren disposiciones que contribuyan a eliminar las desigualdades de género existentes”, resalta Pedro Duque, ministro de Ciencia e Innovación, en la presentación de este novedoso dossier.

Como ya hemos señalado, el informe Mujeres e Innovación 2020 analiza la situación y evolución de la presencia
relativa de las mujeres en distintos ámbitos relacionados con la innovación en España, desde los recursos humanos en ciencia y tecnología, el emprendimiento femenino, o los puestos de dirección en empresas, hasta datos más específicos sobre el acceso a programas de la Administración General del Estado para el fomento de
la innovación y el emprendimiento, sobre actividades de investigación y transferencia, y sobre participación en órganos de decisión y consulta relacionados con las políticas de ciencia e innovación.

Concretamente el capítulo 4, el cual se centra en los recursos humanos y el empleo en ciencia y tecnología, nos interesa bastante en relación a ChicaStem. Sus conclusiones, de las cuales algunas se pueden comprobar en el gráfico de más abajo, en definitiva son que, pese a que las mujeres representan un mayor peso en Ciencia y Tecnología en comparación con los hombres, los sectores productivos más innovadores emplean a una proporción más alta de hombres que de mujeres. En concreto, los datos demuestran que las mujeres se encargan más del desarrollo de contenidos que de actividades de fabricación y de servicios. En resumen, el porcentaje de personal femenino en I+D de empresas tecnológicas está actualmente lejos de llegar a ser equiparable al del personal masculino, y la tendencia no muestra ningún cambio en los últimos años.

Para terminar, destacamos los resultados más relevantes de todo el estudio:

• Las mujeres representan la mitad de la población ocupada con educación superior y la mitad de la población
ocupada que desempeña ocupaciones consideradas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económicos (OCDE) como de ciencia y tecnología (técnicas, profesionales, científicas e intelectuales). Sin
embargo, su representación en la población directamente ocupada en sectores empresariales de alta y media-alta tecnología, desciende a valores que se sitúan entre el 26% del personal en general y el 31% de aquel que participa directamente en actividades de I+D.

• Las empresarias españolas que emplean personal asalariado (4% de las mujeres ocupadas) representan
un porcentaje inferior al de los hombres (7%), pero ellas tienen un nivel de formación superior, dado que el 40% cuentan con enseñanza superior, siendo un 33% en el caso de los empresarios. Sin embargo, aun no se dispone de información suficiente para observar relaciones estructurales del posible emprendimiento innovador femenino o posibles diferencias de género.

• En el grueso de las ayudas estatales destinadas al fomento de la innovación tecnológica e industrial en las
empresas (más de 8.500 millones de euros en préstamos y subvenciones 2014-2018), el empleo femenino de las Mujeres e Innovación 2020 empresas financiadas se sitúa entre el 18% y el 23% en el período 2014-2018. Estos porcentajes son más bajos que la presencia de mujeres ocupadas como personal de I+D o investigadoras en sectores empresariales de alta y media-tecnología, que es de un 31%. En los años 2017 y 2018 aumenta la brecha existente entre empleo masculino y femenino en las empresas financiadas. Asimismo, se observan grandes desequilibrios en los órganos de gobierno de las Asociaciones Empresariales Innovadoras que reciben ayudas estatales, ya que tan sólo el 14% de los miembros de las juntas de gobierno de las asociaciones financiadas son mujeres.

• Proporcionalmente, la participación de mujeres en actividades de intercambio y transferencia de conocimiento es más baja que la de los hombres, salvo en actividades directas y no formalizadas institucionalmente, si bien se observan diferencias según áreas científicas en las preferencias medias de científicas y científicos, por determinados tipos de interacciones. Se observa asimismo que la brecha de género en transferencia desaparece una vez se rompe el techo de cristal y las mujeres acceden a las categorías profesionales superiores de la carrera académica o científica. En el ámbito de la biomedicina, desde donde se aporta este dato, las mujeres conceden igual o más importancia que los hombres a los potenciales sectores beneficiarios de las actividades de transferencia, sean pacientes o industria, entre otros.

• El personal técnico de las Oficinas de Trasferencia de Resultados de Investigación (OTRI) o equivalentes,
dedicado a facilitar y gestionar el intercambio y la transferencia de conocimiento en las universidades y CSIC, es mayoritariamente femenino.

• En general, la mayoría de los datos disponibles corresponden a innovación tecnológica y al sector empresarial, donde la representación femenina es más baja. No se han localizado datos suficientes para poder ser tratados en otros tipos de innovaciones (innovación social, en la administración), donde el porcentaje de mujeres ocupadas es más alto.

Finalmente, las recomendaciones del estudio se orientan a proponer que la monitorización de la innovación y de las políticas para su fomento incorpore la inclusión de datos relativos a las personas, y por tanto a la participación de mujeres y hombres. Hacen referencia asimismo a ámbitos en los que es preciso recabar nuevos datos o información más detallada para el desarrollo de futuros informes. La principal conclusión, por tanto, no es que las mujeres innoven menos, sino que, con la información disponible en la actualidad, no es posible saber con exactitud cuánto, ni dónde o cómo lo hacen. Si el objetivo del presente informe es también contribuir a avanzar para el diseño de nuevos indicadores de innovación y género y recoger nuevos datos que permitan calcularlos, será necesario partir de modelos teóricos de innovación y emprendimiento en los que pueda tener acomodo analítico genuino el factor humano, y con él, las consideraciones de género.

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