El coronavirus es un viejo amigo de la historia de la humanidad. Desde el año 3.300 AC, han surgido varios brotes que afectaban al ser humano, sin embargo, no fue hasta los años 60 que se descubrió. De hecho, fue nombrado por primera vez en el año 1965, cuando June Almeida y su equipo le dieron nombre tomando en cuenta sus características.

June Almeida fue una reconocida científica y pionera en el estudio y la observación de virus, aunque no lo tuvo fácil. Nacida en Glasgow en 1930 en un hogar humilde, su padre era conductor de autobuses y su madre ama de casa, dejó la escuela a los 16 años. Tras abandonar sus estudios, comenzó a trabajar en un laboratorio como técnico en histopatología en la Real Enfermería de Glasgow.

Tras casarse con el artista venezolano Enrique Almeida, con quien tuvo una hija, se trasladó a vivir a Toronto, en Canadá, donde trabajó en el Instituto para la investigación del cáncer de Ontario. Allí aprendió a utilizar el microscopio electrónico y desarrolló un nuevo método para visualizar los virus, mediante el uso de anticuerpos. Este método estaba inspirado en el mecanismo del propio sistema inmune para identificar y combatir los virus y bacterias. Los anticuerpos se pegan al virus para combatirlo, de esa forma, añadiendo anticuerpos a las muestras, se podían determinar la presencia del virus de manera más efectiva.

Su talento fue reconocido por la comunidad científica y le ofrecieron un trabajo en el Hospital Universitario San Thomas, donde ha sido atendido el primer ministro Boris Johnson por una infección por coronavirus. En San Thomas, trabajó junto con el doctor Winter Tyrrel quien había estado estudiando mucosa nasal de voluntarios y habían logrado asociar los agentes externos a algunos virus de resfriado común, pero no todos. Había uno en particular que no habían logrado determinar. Se trataba de un B814, un virus capaz de transmitir síntomas de resfriado, pero incapaz de crecer en un cultivo celular. Para investigarlo, mandaron una muestra a June, quien lo describió como un tipo de virus parecido al de la gripe, pero sin llegar a ser el mismo. Se trataba del primer coronavirus humano.

June se dio cuenta de que el virus descubierto guardaba similitudes con otras partículas que había visto mientras investigaba hepatitis en ratones y bronquitis en pollos. Quiso publicarlo en una revista, pero fue rechazado al considerarse que las imágenes no eran del todo fiables. Dos años más tarde, el periódico de Virología General accede a publicar y reconoce el descubrimiento. Almeida, junto con Tyrrel y el profesor Tony Waterson, acordaron el nombre de “coronavirus” al observar la forma externa parecida a la de una corona alrededor del virus.

Después de años de trabajo en la escuela de posgrado de medicina de Londres, donde obtuvo el doctorado, terminó su carrera en el Instituto Wellcome, donde su nombre figuró en varias patentes relacionadas con la imagen vírica. Posteriormente, se dedicó a ser profesora de yoga hasta que su presencia fue requerida para ejercer como asesora en la toma de fotografías del virus VIH.

Fuentes: Mujeres a seguir, El Universal y BBC.

Mujer mirando un microscopio. Imagen recurso de Pixabay.

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